El toque humano

Atardecer

Ningún viaje significativo se recorre jamás en solitario.

Al mirar atrás, me doy cuenta de que detrás de cada fragancia, cada sabor, cada jardín y cada viaje, siempre ha habido personas.

Personas que me guiaron.

Personas que creyeron en mí.

Personas que me desafiaron, me inspiraron, crearon a mi lado y,

a veces, pasaron a formar parte de mi vida.

Algunas fueron mentoras. Otras, clientes, artistas, productores, colaboradores o amigos.

Lo que importa no es quiénes son, sino lo que surgió entre nosotros.

El Regalo

Cada encuentro deja algo tras de sí.

Conocimiento.

Confianza.

Un gesto.

Una idea.

Una forma distinta de ver las cosas.

Y tal vez los regalos más valiosos sean aquellos que siguen viajando. Lo que recibimos de una persona, lo llevamos con nosotros y, un día, se lo transmitimos a otra.

Un regalo a cambio

A veces, lo que damos vuelve a nosotros.
Cuando Sasha me pidió que le presentara la Alhambra, creé un recorrido muy personal por Granada, diseñado especialmente para él.
Después, me envió espontáneamente estas palabras.